Una página negra de nuestra historia, que desembocó en un conflicto que desde entonces sigue sin resolverse y sobre el que España mantiene una posición «tibia y cobarde».
Aún tengo en mi mente, personas que me mostraban su DNI español, y que sin embargo no son reconocidas como tales. Qué miles de familias tengan que sobrevivir en el desierto argelino, de prestado, y sólo de la ayuda humanitaria, no es admisible. Y sin embargo su dignidad y capacidad de sacrificio, hacen del pueblo Saharaui un ejemplo de determinación y lucha por sus legítimos derechos para recuperar su país. Y los saharauis que han venido a España, acogidos a través del programa «Vacaciones en Paz», nos han dado muestras de ello cada año. Muchos de ellos se han quedado en España para siempre, adoptados por familias valientes y generosas. Esas familias españolas sí que merecen el máximo respeto. Estas imágenes las tomé en 1999 en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia.