Llegar a Turkana desde Madrid lleva su tiempo. Son muchas horas de vuelo, y algunas muy peculiares como el último tramo en un pequeño avión de hélices.
Y nada más llegar, una imágen de serena y amable bienvenida. Sentir que alguien te espera, hace que desaparezca el cansancio.
Las hermanas misioneras sociales de la Iglesia, viven por y para su carisma. Que es ayudar a los que más lo necesitan.
En un lugar de terrible clima de sequía y poca vegetación, pero hermoso y esperanzador.
El centro San Patricio para niñas huérfanas o abandonadas que regentan las hermanas, te reciben con amor y con cariño…
Con sonrisas…
Con impaciencia…
Con curiosidad…
Con asombro.
Y vas descubriendo Turkana atravesando aldeas…
Recorriendo caminos de arena…
Cruzando ríos secos en los que buscan afanosamente agua…
Deteniéndote para conversar…
Descubres a la población Turkana…
A sus niños y a sus mayores.
Sus juegos…
Sus tareas…
Sus maneras de relacionarse y sus soledades.
También la comunidad médica de Madrid, se implica en esta región del mundo.
Oftalmólogos, traumatólogos, médicos de familia, enfermería etc… Se implican y regularmente organizan campañas para hacer revisiones oftalmológicas a la población y operar sus deteriorados ojos, devolviéndoles la vista.
No se puede expresar con palabras la felicidad que sienten cuando vuelven a ver a sus seres queridos. Pero la realidad de los hospitales te impacta, y la dureza de las cifras de los que no llegan al día siguiente, especialmente los niños, te abofetea.
Pero en el momento que llegas a la escuela, te invade una sensación muy familiar.
Al fin y al cabo en un colegio los códigos son compartidos en todo el mundo, y te permiten reflexionar sobre Turkana con otra mirada. Con la mirada de la experiencia. Encuentras la razón de la vida, la infancia. Que es sonrisa, que es cariño, que es limpia y honesta.
Te emocionas viendo los “pupitres”, las “pizarras”, el “comedor”, el “patio de recreo” y sientes que estás en tu sitio. Junto a los MAESTROS.
Esto es un pequeño recorrido que da una idea del gran sentido que tiene acercar los mundos a través de la educación. Entiendes que tradición y educación no solo son compatibles si no que son complementarias.
Y que sin duda el único camino para que las diferencias y las desigualdades se minimicen para siempre, es la educación.
Seamos curiosos y comprometámonos con la tarea.
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